Argentina

Argentina inaugura el ‘Cacerolazo Global’

13/11/2012

Argentina es un país que conoce prácticamente todas las crisis nacionales imaginables: colapsos financieros, hiperinflación, golpes militares, guerras perdidas, ataques de terroristas guerrilleros… Ha sido precursora mundial en sufrirlas y en la respuesta popular ante ellas. Un ejemplo, los ‘cacerolazos’ en los que el pueblo salió a las calles para manifestar su ruidosa disconformidad con el Gobierno, que hoy están en boga en España, Grecia y otros países también en crisis, y que empezaron en la Argentina luego del colapso financiero y bancario del 2001 y 2002.

El jueves 8 de noviembre, sin embargo, la Argentina inauguró una nueva forma de protesta como es el ‘Cacerolazo Global’. Divulgado ampliamente por los medios opositores y redes sociales como ‘8N’, más de 1.500.000 personas salieron a las calles en toda la República para manifestarse contra la corrupción, la inoperancia, las mentiras y falta de idoneidad y responsabilidad del Gobierno de la presidenta Cristina Kirchner.

Esa protesta cobró carácter global al unirse a ella decenas de miles de argentinos residentes en el exterior.

Efectivamente, junto a los ciudadanos que se volcaron a manifestar en las calles y plazas de Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza, La Plata, Tucumán, Salta, Mar del Plata, Bariloche, Río Gallegos, Corrientes, La Rioja, San Luis, Paraná, Posadas; en todas las ciudades argentinas, también se dieron cita residentes expatriados ante las embajadas y consulados argentinos en Londres, París, Madrid, Barcelona, Melbourne, México, Montevideo, Munich, Miami, Washington DC, Boston, Sídney, Bogotá, Estocolmo, Tokio, Milán, Roma, Montreal y otras ciudades del mundo.

Convocados por las redes sociales, la amplia y silenciosa clase media trabajadora argentina salió a decirle ¡Basta! a los excesos y abusos del gobierno Kirchner.


Corrupción rampante

Esta reacción de un enorme sector de la clase media argentina se centró en un conjunto de ejes: la inseguridad en las calles, las mentiras sobre los verdaderos niveles de inflación que son sistemáticamente falseados por la agencia oficial de estadísticas INDEC, el estilo soberbio y autista del Gobierno y su corrupción rampante.

El hartazgo se viene acumulando desde hace años con resonantes y escandalosos casos de corrupción como los que manchan al ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicio Federal, Julio De Vido, acusado de administrar un sistema de sobornos en la obra pública como el Caso Skanska (su sobreseimiento ha sido apelado en la justicia) y las denuncias que le lanzara el ex ministro de Economía Roberto Lavagna en 2005 que le costó el puesto… ¡a Lavagna!

Otros casos de malversación de fondos involucran a la jefa de la agrupación kirchnerista Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, y su tesorero y yerno, Sergio Schoklender, (condenado junto a su hermano Pablo por parricidio) y, en los últimos meses, al vicepresidente, Amado Boudou, hoy procesado en un resonante caso de corrupción en el que se lo sindica de ser dueño a través de testaferros de una gran imprenta, Ciccone Calcográfica, a la que el Gobierno sigue beneficiando con multimillonarios contratos para imprimir billetes de moneda argentina (en creciente demanda debido a la inflación galopante que sufrimos).

 

También los Kirchner tienen sus ‘desaparecidos’

Pero la ‘perla’ en la corona de corrupción y fraude que se posa sobre el Gobierno, involucra a la propia presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Se trata de la desaparición cuasi total de Fondos Públicos de su natal provincia de Santa Cruz a manos de su fallecido esposo y ex presidente Néstor Kirchner que datan de la época cuando era gobernador de esa provincia.

Por entonces -año 1992– el gobernador provincial Néstor Kirchner y su esposa, Cristina, diputada provincial, realizaron un intenso lobby a favor del proyecto del presidente Carlos Menem y su nefasto ministro de Economía Domingo Cavallo para privatizar la gigantesca petrolera estatal YPF a favor de la española Repsol (probable fachada de British Petroleum en aquella operación).

Gracias a esos servicios prestados por los Kirchner a Menem, se vieron premiados el año siguiente con el pago de 654 millones de dólares en concepto de ‘royalties’ a favor de Santa Cruz adeudados por YPF desde hacía años.

Así, esos fondos públicos federales se transformaron en fondos públicos provinciales, que Kirchner inmediatamente expatrió. Hoy, casi 20 años después, nadie sabe a ciencia cierta qué fue de ellos.

Se sabe de su paso por diversos paraísos fiscales. Cuando Néstor Kirchner llega a la presidencia terminó admitiendo en 2004 que esos cientos de millones de dólares se encontraban depositados en los megabancos globales Morgan Stanley en Luxemburgo, y el UBS y Credit Suisse en Suiza, dos plazas conocidas por su alto nivel de secreto bancario.

Siguiendo su estilo desprolijo en la administración de los dineros públicos, al poco tiempo Kirchner cometió el gafe de admitir públicamente que esos cientos de millones se encontraban depositados en el área de “banca privada” del Credit Suisse y el UBS.

Ello motivó una pregunta clave: ¿Qué hacen cientos de millones de dólares de fondos públicos en cuentas de banca privada de dos grandes bancos suizos celosos del secreto bancario?

Ante una consulta que realizamos a dichos bancos, se nos explicó que en el área de ‘Banca Privada’ se reciben fondos de “individuos de alto valor económico”. Segunda pregunta, entonces: ¿A nombre de quiénes se depositaron esos fondos? ¿Néstor y Cristina Kirchner? ¿O algún testaferro?

Los santacruceños que desde hace años viven en crisis económica y social, también se preguntan por qué esos fondos públicos de su provincia en lugar de promover la financiación de viviendas, salud y trabajo en Santa Cruz, terminaron siendo puestos al servicio de los circuitos financieros europeos, beneficiando a suizos y luxemburgueses…

Por este escándalo en mayo 2004 el autor entabló una demanda judicial contra Néstor Kirchner y sus socios (Causa 6662/04 radicada en el Juzgado Federal en lo Penal Económico No. 7 de Buenos Aires), pero las presiones ejercidas desde la presidencia hicieron que esta demanda no prosperara.

En junio de 2005 Néstor Kirchner fue sobreseído por el juez Santiago María Losada, casualmente, sobrino político de los Kirchner.

Patrocinados por el abogado peronista Juan Gabriel Labaké, los denunciantes apelamos ante la Defensoría del Pueblo de la Nación, la Oficina Anti-Corrupción, la ONG Poder Ciudadano (representantes locales de Tansparency International) y la Corte Suprema de la Nación. Pero todos se lavaron las manos, claramente temerosos de atraerse la furia de los Kirchner.

Hasta hoy, jamás hubo una seria rendición de cuentas por esa enorme suma, sus intereses, comisiones e inversiones. Lo único que sí se sabe es que la ‘desaparición’ de esos fondos públicos coincidió con el inicio de las carreras políticas meteóricas del matrimonio Kirchner que catapultó a ambos a la presidencia de la nación.

El gigantesco enriquecimiento personal de los Kirchner, sus familiares y principales socios, hace que en su última declaración jurada, Cristina Kirchner oficialmente admitiera ser poseedora de una fortuna personal del orden de los 70 millones de dólares.

Ante preguntas de cómo logró semejante fortuna con el magro sueldo de legisladora y luego presidenta, explicó que ello es producto de su “exitosa carrera como abogada”.

Sin embargo, desde hace años persisten dudas acerca de si Cristina Kirchner efectivamente se llegó a recibir de abogada en la Universidad Nacional de La Plata, y no se conocen pleitos en los que su participación como letrada le hayan deparado importantes honorarios que justifiquen su fortuna personal.

Claramente, el origen de la gigantesca fortuna de Néstor y Cristina Kirchner es uno de los secretos de Estado más celosamente guardados de la Argentina. Claramente, su aparición corre en forma paralela con la desaparición de los Fondos Públicos de la Provincia Santa Cruz.

 

Vuelve el grito “!Que se vayan todos!”

El pueblo argentino es muy generoso. Desde hace tres décadas son ‘vox populi’ los embates catastróficos de la casta impune de políticos corruptos: Carlos Menem, Domingo Cavallo, Fernando de la Rúa, Eduardo Angeloz, Antonio Bussi, José Luis Manzano, Julio De Vido, Felisa Micelli, Ricardo Jaime… ¡la lista es muy extensa!

Sólo la ex funcionaria menemista María Julia Alzogaray fue condenada por enriquecimiento ilícito, excepción que confirma la regla.

Por eso el cacerolazo del 8N no solo pedía por enésima vez “¡Basta a la Corrupción!”, sino que deja entrever el regreso de la gran consigna de hace una década: “¡¡Que se vayan todos!!”, en claro rechazo de toda la decadente clase política argentina.

Agreguemos a esto la violenta inseguridad que sufren los argentinos en sus calles, proveniente de la creciente masa de empobrecidos estructurales envalentonados por el Gobierno Kirchner, y otros, a través de un clientelismo que les arroja algunas dádivas a cambio de que “trabajen de militantes kirchneristas”.

A los elementos más violentos de este empobrecido sector desculturizado, desorientado y crecientemente sumido en la droga y el crimen organizado, se suman grupos que se encuentran armados por el propio Gobierno a través de organizaciones de choque como “Vatayón Militante” y “La Cámpora” dirigida por Máximo Kirchner (hijo mayor de Néstor y Cristina). Todo en preparación de venideros combates sociales.

Otras quejas: la falsificación de estadísticas sobre la inflación galopante; la cuasi prohibición de adquirir divisas para viajar al exterior -incluso a países limítrofes del Mercosur- lo que para millones de ciudadanos significa no poder salir del país; la obscena voracidad fiscal; las pretensiones monopólicas sobre los multimedios de difusión; y la descalificación sistemática de toda voz opositora.

Dato clave del cacerolazo del ‘8N’: no hubo ni una sola bandera partidaria opositora, ni un solo símbolo partidario o consigna a favor de figura opositora alguna. Sólo banderas argentinas y consignas contra los Kirchner, claro indicio de que la Argentina necesita con urgencia articular una verdadera oposición política creíble, coherente, idónea y confiable.

Este ‘Cacerolazo Global’ argentino podría ser el puntapié inicial hacia acciones globales entre todos los pueblos que rechazan el desgobierno, la corrupción y la injusticia de sus respectivos gobernantes.

 

Adrian Salbuchi para RT

Publicado el 13 de noviembre, 2012 En la categoría Argentina

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