Deuda Externa

EN TORNO A UN ARTÍCULO DEL SENADOR CALCAGNO SOBRE LA DEUDA PÚBLICA ARGENTINA.

8/10/2013

Por Héctor GIULIANO (25.9.2013).

 

Con referencia al contenido del artículo del senador Eric Calcagno del 10.9 pasado sobre “Actualidad y composición de la deuda pública argentina” cabe formular algunas observaciones en lo relativo a los números y conceptos allí consignados acerca de la gestión de la Deuda bajo la administración Kirchner.

 

a)  El gran aumento de la Deuda Pública Argentina no es sólo cosa del pasado sino también del presente: al momento del default – Diciembre de 2001 – el stock de la deuda era de 145.000 MD[1]. Esta deuda habría ascendido aproximadamente a 176.000 MD cuando se produce el Megacanje Kirchner-Lavagna de 2005[2] y actualmente suma 209.000 MD, tomando siempre como base la información del Ministerio de Economía (MECON)[3]. Por ende, la deuda no se redujo sino que sigue aumentando bajo la administración Kirchner.[4]

 

b)  El gobierno del Proceso tomó el poder con una Deuda Externa de 8.500 MD y terminó con 44.000 MD. La administración Alfonsín elevó esa deuda a 62.000 MD y la de Menem la duplicó, a unos 122.000 MD (sin contar con las privatizaciones de Empresas del Estado, que no bajaron la deuda). El gobierno De la Rúa elevó el stock a 145.000 MD, Duhalde a unos 176.000 y la administración Kirchner la llevó a los actuales 209.000 MD. Esto significa que la actual es la tercera etapa de gran endeudamiento del Estado Argentino (después del Proceso y de la década menemista de la Convertibilidad).

 

c)  El stock de la deuda no bajó realmente a 126.000 MD en 2005 porque en ese importe no estaban contados los 20.000 MD de holdouts que no entraron en el canje (exactamente 19.500 MD), con lo que el stock real habría quedado teóricamente en el mismo nivel que a fin de 2001, 146.000 MD.

 

d)  La quita del Megacanje 2005 no fue de 65.000 MD sino de 27.000 MD, producto de 62.000 MD de bonos viejos rescatados contra unos 35.000 MD de nuevos bonos emitidos (una reducción el 43.5 % y no del 66 % que cita el artículo).

 

e)  La quita real, empero, fue cero (no hubo quita) porque en la cuenta oficial del punto anterior no se consideraban los pagos de cupones ligados al PBI, que compensaban íntegramente esa quita del orden del 44 %.[5]

 

f)  El stock actual de la Deuda Pública (a fin de 2012) oficialmente es de  209.000 MD, que considera sólo la deuda por capital; es decir, que no toma en cuenta la existencia de 72.000 MD de intereses a pagar hasta el 2089 (última fecha del perfil de vencimientos actual, que en realidad se escalona hasta el 2045), ni la capitalización de intereses (hoy un remanente de 2.500 MD) ni el pago faltante de los cupones PBI (que se estima en unos 16.000 MD). Si se suman estos tres conceptos de deuda no registrada, el stock real de la deuda del Estado Central se eleva a unos 300.000 MD.

 

g)  La cifra del punto anterior se refiere sólo a la Deuda Pública en cabeza del Estado Central: no incluye la deuda consolidada de las Provincias (unos 20.000 MD netos), Municipios (sin datos), Empresas del Estado, Organismos Nacionales y Fondos Fiduciarios (también sin datos, pese a su importancia y gravitación por avales del Gobierno), Deuda cuasi-fiscal del Banco Central (BCRA) por Lebac/Nobac (22.500 MD) y juicios contra el Estado con sentencia en firme (dato no informado). De modo que el total de la Deuda Pública Nacional es información desconocida pero conlleva una suma muy alta aunque imposible de cuantificar por falta de datos oficiales.

 

h)  El coeficiente Deuda/PBI es engañoso porque mezcla un numerador (la Deuda) que es una magnitud financiera cierta, con un denominador (el Producto), que es una magnitud económica estimada. Además, no considera a los fines del cálculo la Deuda no Registrada ni la Deuda Pública Nacional. Solamente tomando como base la deuda real de 300.000 MD – del punto f) – el ratio Deuda/PBI sería del 67 %, aunque su valor sigue siendo muy relativo.

 

i)  Con respecto al 13.7 % del PBI el artículo contiene probablemente un error: no se refiere al porcentaje de la “deuda externa bruta del sector público nacional no financiero” sino al de la deuda con el sector privado.

 

j)  La nota de referencia omite comentar la importantísima participación de la Deuda intra-Estado dentro de la Deuda Total – un 58 % – lo que significa que los 173.000 MD que la presidenta informara que se pagó durante le década kirchnerista no bajaron el stock de la deuda (126.000-146.000 MD después del Megacanje 2005 contra 209.000 MD actual) sino que la totalidad de esos pagos se hicieron con nuevas deudas: pagando privilegiadamente a Organismos Financieros Internacionales y Acreedores Privados con pasivos que se contrajeron, en forma creciente, con agencias del Sector Público (principalmente ANSES, BCRA y BNA) y que no tienen capacidad de repago demostrada.

 

k)  Es importante resaltar la seriedad de esta elevada Deuda intra-Sector Público y la falta de solvencia fiscal para poder cumplirla – sin tener que seguir refinanciándola permanentemente – porque este tipo de deuda, que estaría llegando hoy al tope de las posibilidades fiscales, implica un desfinanciamiento del Sistema Previsional, una descapitalización del BCRA y una suerte de “desvío” de fondos públicos de sus destinos específicos (caso créditos del BNA y préstamos de AFIP, Lotería/Casinos, FFRE, PAMI, etc.).

 

l)  Las políticas de endeudamiento público no las coordina solamente el FMI sino que son decisiones de los gobiernos locales que pueden darse con o sin la intervención del Fondo, como es el caso argentino. El pago total y por anticipado de toda la deuda pendiente con el FMI a principios de 2006 (9.530 MD) y la consiguiente omisión de cargos contra el principal organismo responsable del sobre-endeudamiento argentino no sólo no fue utilizado para desafiliarse del mismo sino que nuestro país se ha mantenido como miembro hasta el presente. Este punto es muy importante porque así le alcanzan a la Argentina todas las obligaciones estatutarias como país integrante del Fondo, que es el ente de control del Grupo de los 20 – del que también forma parte nuestro país – y le llegan asimismo los compromisos de aumento de cuotas (por las que el BCRA asume las obligaciones de pagarlas a crédito).

 

m)  La idea de “disolver la deuda externa” no parece muy feliz en el caso argentino: i) la deuda en pesos indexada por inflación (equivalente a unos 36.500 MD) sufre una fuerte licuación parcial porque se ajusta por el coeficiente CER, que replica el IPC oficial, pero los efectos lo sufren los jubilados porque la totalidad de ese tipo de deuda se encuentra hoy dentro del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES, ii) la misma manipulación bajista de los indicadores del INDEC que perjudica la indexación de los bonos en pesos amplifica el cálculo del PBI – que se toma a pesos corrientes – de modo que ello beneficia a los acreedores tenedores de cupones PBI porque sobrevalua el Producto, y iii) la supuesta quita del 66 % de la deuda del Megacanje 2005, según lo explicado en los puntos d) y e), directamente no es cierta.

 

n)  Tampoco es válido el razonamiento de que el pago al FMI suponga una “desvinculación” del Organismo – por lo explicado en el punto l) –  y que ello configure uno de “los dos actos fundamentales” de la política de “disolución” de la deuda externa ya que el objetivo de la Hoja de Ruta Boudou es (después de liquidar el problema de los holdouts y arreglar la deuda con el Club de París) volver al Mercado Internacional de Capitales, precisamente para colocar más deuda (cosa que, por otra parte, fue el objetivo buscado con el Megacanje 2005-2010).

 

Aunque la finalidad del autor de este trabajo no es entrar en polémicas técnicas a nivel personal, en este caso cabe una excepción dado que quien escribe la nota de referencia es un senador y economista oficialista entendido en la materia y cuya posición está totalmente en línea con lo sostenido por el gobierno nacional.

 

Por ende, las presentes aclaraciones son importantes no sólo para corregir manifestaciones erróneas o engañosas, sino también para demostrar la falacia de que el país se esté desendeudando y que la deuda es una cosa del Pasado y no también del Presente.-

 

 

Lic. Héctor L. GIULIANO

Buenos Aires, 25.9.2013

 

Archivo: GIULIANO ARTICULO 2013 09 25 CALCAGNO

 



 

NOTAS:

 

[1] Las abreviaturas MD/M$ significan respectivamente Millones de Dólares/Pesos y se expresan siempre con redondeo, de modo que pueden darse diferencias menores entre totales y sumatoria de términos.

 

En la mayoría de los casos las cifras están expuestas, a su vez, con aproximación  para simplificar la presentación de los datos al lector pero tomando por base las informaciones oficiales, salvo que se aclare expresamente lo contrario.

 

[2] Según la página web del MECON entre 2001 y 2003 se emitieron nuevos bonos por valor de unos 31.000 MD para cubrir la pesificación asimétrica con bancos y ahorristas.

 

El informe oficial – dado a conocer en su momento – sobre stock de la deuda pre-canje fue elevado a 191.300 MD porque se incluyeron allí 19.000 MD de Intereses acumulados desde el default del 2001, importe que no correspondía computar porque el devengamiento de los intereses se interrumpe con el estado de cesación de pagos.

 

Los únicos intereses reconocidos fueron 2.400 MD inherentes a los servicios devengados entre 2001 y 2003, que se capitalizaron por anatocismo, esto es, transformándolos en deuda nueva por capital.

 

[3] Al 31.12.2012 – última información oficial disponible a la fecha – el stock de la Deuda reconocida en cabeza de la Administración Central es de 209.000 MD: 197.500 MD por deuda performing o en cumplimiento y 11.500 MD de tenedores que no entraron en los canjes 2005-2010 (holdouts).

 

[4] La deuda pública aumentó 14.600 MD en 2011 y 18.800 MD en 2012; siempre según cifras oficiales del MECON.

 

[5] Tomando una quita promedio del 44 % los títulos que tenían un valor nominal 100 (VN) quedaban reducidos a 56 centavos por cada dólar; pero simultáneamente la administración Kirchner-Lavagna le entregó a los acreedores un Valor ligado al PBI (VLPBI) por 48 centavos, de modo que el valor de ingreso al Megacanje 2005 era muy superior porque equivalía a 104 por cada 100 de VN.

 

 

ACTUALIDAD Y COMPOSICIÓN DE LA DEUDA PÚBLICA ARGENTINA

Por: Eric CALCAGNO (Tiempo Argentino: 10.9.2013).

 

La deuda pública está incorporada desde 1826 al paisaje de la política y la economía argentinas. En cada época fue un instrumento fundamental para mantener la dominación de la potencia mundial hegemónica y de sus socios locales. Es que la deuda pública –en particular la externa– consolida o cambia la estructura del poder económico y financiero interno.

 

Sin embargo, parece existir cierta confusión acerca de la naturaleza actual de la deuda externa y el alcance de la política del gobierno nacional. En efecto, las cuentas fiscales argentinas contabilizan la deuda pública, que incluye la deuda interna y la externa; desde 1975 hasta 1982, esa deuda aumentó de 7800 millones de dólares a 45 mil millones. Sirvió para financiar la evasión de capitales (44%), pagar intereses de esa misma deuda (33%) y realizar importaciones no registradas, en su mayor parte, compra de armas (22%) (Banco Mundial, Economic Memorandum on Argentina, 1984).

 

Desde 1983 a 1989, durante el gobierno del presidente Raúl Alfonsín, la deuda llegó a 60 mil  millones, sólo con los préstamos adicionales otorgados para pagar la deuda. Estas dos deudas no constituyen el grueso del pasivo. La que se está pagando ahora y lo que resta por pagar es la deuda generada por la Convertibilidad (84 mil millones de dólares), épocas donde se suprimieron las empresas públicas, se hizo creer que un peso era igual a un dólar, se llevó al país al borde de la disolución nacional, con desocupación masiva; no había inflación porque las importaciones eran más baratas que la producción nacional (así se fundió la industria).

 

Pero la historia no termina allí: después hubo que pagar los costos de la caída de la Convertibilidad, que fueron de 47 mil millones de dólares. Estos costos incluyeron la pesificación asimétrica, el 13% de las rebajas a los empleados y jubilados, el rescate de las monedas provinciales y otras deudas. Así, la deuda subió a 191 mil millones de dólares en 2004.

 

Entonces el presidente Kirchner negoció la reestructuración de la deuda, obtuvo una quita de 65 mil millones de dólares y en 2005 la deuda bajó a 126 mil millones.  Advirtió con claridad que la crisis no era de liquidez sino de insolvencia, y procedió en consecuencia: la única salida era la drástica disminución de la deuda. El resultado fue impresionante: en 2002, la deuda pública era el 166% del PIB; en 2012, el 44,9 por ciento. Dentro de ella, la deuda externa bruta del sector público nacional no financiero es del 13,7% del PIB (en 2002 era del 95%); es mucho menor que la deuda total, porque a fines de 2012, el 58,1% consistía en deuda con agencias del sector público.

 

Frente a los enormes inconvenientes que plantea la cuestión de la deuda externa, existe sin embargo una pequeña ventaja: los objetivos a alcanzar, los medios para instrumentar, ponen en evidencia los intereses y la ideología de los partidos y grupos políticos. A grandes rasgos, los partidarios de endeudarse sin límites quieren que a nuestra política económica la fijen los acreedores externos a través del Fondo Monetario Internacional (FMI) o los fondos buitre; de este modo legitiman la política que le conviene a nuestro establishment local.

 

Por el contrario, la política aplicada por este gobierno ha tenido como objetivo disolver la deuda externa (en cierto modo se cumplió con la idea del filósofo Ludwig Wittgenstein, que sostenía que los problemas que no se puede resolver, hay que disolverlos). De allí, los dos actos fundamentales de esa política: la desvinculación del FMI y la renegociación de la deuda, con el 66% de quita y la ampliación de plazos.

 

Así, por primera vez desde 1946, se redujo fuertemente el monto de la deuda externa; con ello y con el desligamiento del FMI, recuperamos la autonomía política y económica que sustenta los logros alcanzados y posibilita un futuro nacional para la Argentina. Como vemos, no se trata sólo de una cuestión económica, sino que estamos en plena discusión política, donde las diferentes posiciones en torno al endeudamiento externo reflejan diferentes modelos de país, con ganadores y perdedores muy distintos también.-

Publicado el 8 de octubre, 2013 En la categoría Deuda Externa

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