Deuda Externa

En torno a un informe del GEENAP sobre la deuda pública

23/12/2013

Días pasados – 15.12 – la agencia Telam distribuyó una noticia relativa a la reducción de la deuda pública según un Informe del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP).

 

La nota, que se reproduce en la página web del GEENaP, correspondería a los datos de su último informe – que es de Octubre 2013 –  y toma por base los datos oficiales del Ministerio de Economía (MECON) al 30.6 de este año.

 

El propósito de este breve trabajo es señalar algunas omisiones, inexactitudes o informaciones engañosas que surgen del citado informe en lo relativo a la Deuda Pública Argentina.

 

EVOLUCIÓN DEL STOCK DE LA DEUDA.

 

Al asumir el gobierno Kirchner en 2003 la Deuda Pública en cabeza del Estado Central era de unos 175.000 MD[1]. Durante la década completada en 2012 – según la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK)[2] – se pagaron 173.700 MD. Pero el stock de la deuda es actualmente de 207.600 MD (al 30.6.2013).

 

El saldo de la Deuda Pública aumentó 14.600 MD en 2011 y 18.800 MD en 2012, para 2013 se previó originariamente un aumento de otros 10.800 MD y según el Presupuesto aprobado para 2014 se prevé un nuevo aumento de 12.700 MD durante el año que viene.

 

Por ende, no es cierto que la Argentina se esté des-endeudando.

 

 

DEUDA EXTERNA PÚBLICA.

 

La nota citada sobre el Informe del GENAaP se refiere sólo a la Deuda Externa del Estado Central, mencionando su reducción con respecto al PBI.[3]

 

Allí se dice que “la deuda nominada en dólares a diciembre de 2012 representó solamente 13,7 por ciento del Producto Bruto”, lo que equivalía a unos 60.200 MD, calculados sobre un PBI estimado a esa fecha de 440.000 MD.

 

A este total corresponde sumarle 11.500 MD de Bonistas que no entraron en el Megacanje Kirchner-Lavagna de 2005-2010, lo que elevaría el monto a 71.700 MD.

 

La Deuda Externa Pública era así – tomando por base las cifras oficiales – aproximadamente un tercio de la Deuda Total (209.000 MD).

 

EL ÍNDICE DEUDA/PBI.

 

La presentación de cifras de la Deuda Pública como porcentaje del PBI conlleva una forma imprecisa y engañosa de la solvencia fiscal.

 

Las autoridades se jactan de tener hoy una relación Deuda/Producto del orden del 44 % (al 30.6.2013) pero este indicador no refleja debidamente la verdadera capacidad de repago del Estado:

 

  1. Como problema técnico de concepto, el índice compara dos magnitudes de naturaleza diferente: un numerador – la Deuda – que constituye una obligación financiera cierta y con perfil de vencimientos determinado contra un denominador – el PBI – que constituye una magnitud económica estimada de la producción de bienes y servicios del país en un año.

 

  1. Dentro de su forma de cálculo este índice no toma en cuenta una importante masa de Deuda no Registrada que contiene obligaciones de pago concretas: fundamentalmente pago de intereses futuros por 72.200 MD y pago de Cupones PBI por otros 15.000 MD. Si se agrega este subtotal de 87.200 MD y la deuda con los Holdouts (11.500 MD), que no está considerada, el ratio Deuda/PBI pasa al 65 % (295.000/450.000 MD).

 

  1. La aplicación de la fórmula de cálculo es asimétrica: si se toma como denominador el PBI Nacional en el numerador debiera computarse la Deuda también Nacional y no sólo la del Estado Central, es decir, debe agregarse también la deuda de Provincias/Municipios, empresas del Estado, Organismos Nacionales y Fondos Fiduciarios, la Deuda cuasi-fiscal del Banco Central (BCRA) y las deudas por juicios contra el Estado con sentencia en firme.

 

El gobierno Kirchner no solo no toma sino que ni siquiera informa estos datos, de los que apenas se conocen algunas cifras muy parciales y/o desactualizadas[4],  pero es muy posible que, si se toman también las deudas no registradas y las diversas deudas oficiales de todo el país el coeficiente Deuda/PBI sea hoy del orden del 100 %.

 

Es decir, que además de las reservas de concepto pueden añadirse las objeciones específicas a la forma de cálculo del índice.[5]

 

CONCLUSIONES.

 

El engañoso ratio Deuda/PBI – con o sin los vicios citados en la forma de calcularlo – es parte de la metodología internacional fijada por el FMI y se presenta normalmente como la principal variable de monitoreo seguida por el establishment financiero internacional pese a que – como lo hemos explicado en el punto 1 – el mismo no constituye un indicador confiable de la solvencia fiscal.[6]

 

En el caso argentino, durante la administración Kirchner se logró la reducción de una parte significativa de la deuda en moneda extranjera que estaba en manos de acreedores privados cancelando dichas obligaciones con Deuda intra-Estado (fundamentalmente ANSES, BCRA, BNA y Agencias varias del Sector Público).

 

De esta manera, el stock de la Deuda Pública en su conjunto no bajó sino que las obligaciones fueron traspasadas al propio Estado, con la importante particularidad que esa deuda no tiene capacidad demostrada de repago.

 

Habiéndose “desagotado” así una parte del endeudamiento externo con terceros ahora se afianza nuevamente la idea de volver a tomar deuda en el mercado internacional de capitales.

 

Es el regreso a la idea neo-liberal de la Deuda como forma de financiamiento estructural del Estado y a la toma de obligaciones sin garantía de solvencia que luego revierten en una retro-alimentación del sistema de Deuda Perpetua.[7]

 

El cable de Telam sobre el informe del GEENaP remarca justamente que la aducida disminución de la Deuda Externa Pública “permite pensar en un nuevo esquema de financiamiento externo”.[8]

 

Este planteo está en línea con la Hoja de Ruta Boudou – que se encuentra en curso – que contempla liquidar el problema de los juicios de holdouts/arbitrajes ante el CIADI con nuevos bonos y llegar a un arreglo de la Deuda Externa con los países del Club de París para poder retornar al Mercado, esto es, para volver a endeudarse.-

 

 

Lic. Héctor L GIULIANO

Buenos Aires, 23.12.2013

 

Archivo: GIULIANO ARTICULO 2013 12 23 DP Y GEENAP

 



 

NOTAS:

 

[1] Las abreviaturas MD/M$ corresponden a Millones de Dólares/Pesos respectivamente y están expresadas siempre con redondeo, por lo que puede haber mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

 

[2]  En su discurso del 26.8.2013, CFK dijo que el gobierno había pagado 173.700 MD en el decenio. Las autoridades no han suministrado ninguna información desagregada sobre esta cifra, aunque se supone que incluye pagos por intereses y cupones PBI pero también amortizaciones de capital que fueron canceladas con nueva deuda (fundamentalmente con Deuda intra-Estado).

 

[3] A los fines del presente artículo se usan indistintamente las abreviaturas PBI o PIB para indicar Producto Interno Bruto.

 

[4] Una reconstrucción parcial de estas deudas sólo se tiene para el BCRA (unos 25.000 MD al 30.11.2013) y para el conjunto de las Provincias (unos 30.000 MD al 31.12.2012), tratándose en ambos casos de deudas en pesos y en moneda extranjera.

 

Aproximadamente el 50 % de la Deuda consolidada de las Provincias está contraída con el Gobierno Nacional.

 

No se tiene, en cambio, referencia alguna sobre el total de la Deuda Pública Indirecta – Empresas del Estado, Organismos Nacionales y Fondos Fiduciarios – que pudieran constituir el “agujero negro” de la deuda pública no sumada a la deuda del Estado Central.

 

[5] Cabe agregar aquí una observación muy importante planteada por Javier Llorens, de Córdoba, que tiene particular relevancia en el actual caso argentino y es el problema del PBI Aparente, esto es, la distorsión del quantum del Producto derivado del retraso cambiario: porque el PBI, calculado a precios corrientes,  resulta obviamente más alto cuando se lo convierte a dólares al tipo de cambio oficial –  que conlleva un fuerte atraso cambiario – y consecuentemente el ratio Deuda/PBI resulta artificialmente más bajo.

 

[6] Ejemplo: cuando la Argentina entró en cesación de pagos en Diciembre de 2001 el coeficiente Deuda/PBI era de “sólo” un 54 % del PBI (145.000/270.000 MD).

 

[7] El concepto de Deuda Perpetua deriva de la contracción de obligaciones que luego, al no poder ser pagadas, tienen que ser inexorablemente refinanciadas en forma constante, como ocurre con los Bonos del Estado y las deudas con los Organismos Financieros Internacionales (Banco Mundial, BID y CAF).

 

[8] El párrafo completo dice: “ello permite pensar en un nuevo esquema de financiamiento externo orientado hacia el desarrollo productivo de sectores estratégicos de la economía nacional, y no a la valorización financiera”.

 

Por un lado, no se entiende que significa tomar deuda para “la valorización financiera”: todas las reestructuraciones de Deuda – incluso la actualmente en curso por la administración Kirchner – fueron siempre presentadas a la opinión pública como formas de refinanciación convenientes y exitosas pero luego fracasaron porque no se pudieron pagar con recursos normales, como el caso del Megacanje 2005-2010.

 

Por otro lado, la idea de financiamiento externo para proyectos productivos – aún en la hipótesis de casos excepcionales y fundadamente demostrados en su capacidad de repago – suena siempre muy bien para los anuncios oficiales pero luego – como regla histórica de cumplimiento invariable hasta la fecha – terminan siendo el argumento para endeudar al país en proyectos tan cuestionables en cuanto al destino de los fondos como en  cuanto a la verdadera necesidad de uso de los préstamos que se requieren en moneda extranjera.

Publicado el 23 de diciembre, 2013 En la categoría Deuda Externa

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