Deuda Externa

Las letras MEFO del Dr. Hjalmar Schacht

6/1/2014

El Dr. Hjalmar Schacht (1877-1970) fue Ministro de Economía de la Alemania Nazi entre Agosto de 1934 y Noviembre de 1937 y también, simultáneamente, presidente del Reichsbank – Banco Central – entre 1933 y 1939.

 

Ya había ocupado este último cargo en el período 1923-1930, cuando bajo su gestión se logró la estabilización del marco que terminó con la hiperinflación alemana después de la Primera Guerra Mundial.

 

En la década del ´30 Schacht fue convocado por Adolfo Hitler para organizar el financiamiento de los programas de Obras Públicas y el Rearme, y como resultado de ello surgió la experiencia de las Letras de Cambio (LC) MEFO.

 

 

CONTEXTO DE LAS MEFO.

 

El problema económico interno prioritario a solucionar que tenía el nuevo gobierno nacional-socialista al asumir Hitler el poder en Enero de 1933 era el paro obrero.

 

En ese momento – durante el pico de la Gran Depresión – había en Alemania más de 6.0 millones de desempleados (un 20 % de la fuerza de trabajo), producto de una economía desarticulada por la crisis financiera que se desató en Octubre de 1929 en la Bolsa de Nueva York y se extendió rápidamente por todo el mundo.

 

Para reactivar la economía y solucionar el problema del paro en Alemania se diseñaron rápidamente planes de construcción de obras públicas e infraestructura con gran ocupación de mano de obra: carreteras (Autobahn), ferrocarriles, represas, modernización industrial, desarrollo de productos sustitutivos de importaciones, etc.

 

La primera experiencia que se organizó en esta materia fue el denominado  Programa Reinhardt[1] pero su desarrollo requería fondos que el Estado Alemán no tenía.

 

Schacht es llamado precisamente para resolver esta cuestión de las fuentes de financiamiento de los planes de reactivación, que eran la forma necesaria de poner nuevamente en marcha la actividad económica.

 

Pero tenía que hacerlo salvando tres restricciones muy fuertes:

 

  1. El Estado no disponía de recursos suficientes ni tenía posibilidad de aumentar los impuestos en plena crisis económica: la situación de empresas e individuos y familias hacía imposible pensar en incrementar la presión tributaria.

 

  1. La emisión masiva de dinero por parte del banco central para financiar obras públicas era un recurso muy peligroso porque tendría efectos inflacionarios en la medida que implicara un abrupto aumento de la base monetaria antes de la obtención de resultados económicos; y además la experiencia traumática de la Hiperinflación de 1922-1923 hacía inviable esta alternativa ante la opinión pública alemana.

 

  1. El gobierno no podía recurrir al endeudamiento público, externo ni interno: por el problema del pago de las Reparaciones de Guerra – que estaban suspendidas desde 1930 – y por la crisis financiera mundial no había acceso al mercado internacional de capitales, aun en el supuesto que se quisiera intentarlo (cosa que, por otra parte, distaba mucho de la política del gobierno nazi, que se había opuesto frontalmente al Plan Young de 1929[2]); y por el lado de la Deuda Interna la capacidad de pago para responder a la emisión de Bonos a mediano y largo plazo no podía ser garantizada.

 

O sea que, tal como estaban las cosas, no se podía apelar a ninguna de las tres fuentes clásicas de financiamiento del Estado: Impuestos, Moneda ni Deuda.

 

Con un agravante formal, desde el punto de vista legal, que era que tampoco se podía disponer de fondos provenientes del banco central porque el Reichsbank – que entonces era autónomo dentro del Estado[3] – tenía prohibido prestarle dinero al Gobierno.[4]

 

Otro condicionante, de carácter político, era que como una parte de las necesidades de fondos de los planes de reactivación económica estaban destinadas a la Industria de Armamentos, estas sumas debían permanecer en secreto, es decir, no tenían que aparecer en el Presupuesto para ocultar así la magnitud y velocidad del Rearme de Alemania.[5]

 

De la triple necesidad citada y sus restricciones conexas surgió entonces, por idea de Schacht, la experiencia MEFO: la emisión de Letras de Cambio (LC) – instrumentos financieros de corto plazo pero renovables – para aplicarlas al  financiamiento de Obras Públicas y al Rearme; letras que eran de circulación paralela al dinero efectivo, como forma limitada de expansión de los medios de pago y como sustituto de Deuda Pública formal a largo plazo.

 

Las Letras MEFO constituyeron así un instrumento transitorio de financiamiento público – bajo régimen de emergencia fiscal[6] – destinado a cubrir las necesidades del Estado y sus planes económicos tanto civiles como militares.

 

 

OPERATORIA MEFO.

 

La sigla MEFO – o Mefo (con minúsculas) – era la abreviatura que servía para identificar tanto la Letra de Cambio (Wechsel) como la sociedad (Gesellchaft) que nominal o formalmente la emitía.

 

MEFO significaba Metallurgische Forschungsgesellschaft o  también Metallwirtschaftliche Forschungsgesellschaft GmbH[7], algo así como Sociedad para la investigación metalúrgica o compañía para la investigación de la economía de los metales. Y las MEFO-Wechsel eran las letras emitidas como obligaciones de dicha sociedad.

 

La MEFO era una sociedad anónima sin existencia física propiamente dicha, había sido fundada con un capital de sólo 1.0 Millón de Marcos (MM)[8] – a instancias del gobierno nazi – y estaba constituida por algunas de las más grandes empresas alemanas, como Krupp, Siemens, Gutehoffnungshuette, Rheinmetall y otras.

 

El gobierno garantizaba todas las deudas de esta pequeña sociedad. La MEFO efectuaba los pedidos de trabajos o armamento – en lugar del Gobierno – y luego pagaba a los proveedores y/o contratistas del Estado con letras de la empresa que tenían tres meses de plazo pero eran descontables en forma directa en el Reichsbank – o por redescuento vía bancos – hasta los 5 años, de modo que al final quien realmente pagaba era efectivamente el Estado.

 

La clave de estos efectos o instrumentos financieros residía, sin embargo,  en que el Banco Central garantizaba la conversión de las letras en dinero efectivo a quien las presentase al cobro pero la mayoría de los tenedores de las MEFO no se apresuraban a cambiarlas porque en esa época había liquidez de corto plazo en Alemania, las letras eran rentables porque pagaban un interés nominal del 4 % anual (con estabilidad monetaria) y la posibilidad de canje estaba siempre abierta por la garantía del Estado a través del Reichsbank.

 

Estos hechos dieron lugar a que las letras MEFO circulasen también como instrumento de pago transmisible, a modo de cuasi-moneda o dinero paralelo, aliviando la emisión de marcos-billete.

 

El Reichsbank no necesitó imprimir grandes sumas de dinero para afrontar el descuento de estas obligaciones porque durante la existencia de las MEFO – unos 4 años, entre 1934 y 1938[9] – se emitieron títulos de este tipo por 12.000 MM y sólo se presentaron al cobro ante el banco central valores por 6.000 MM; la otra mitad fue circulando y absorbida por el Mercado,[10] hasta que se produjo su rescate final por reestructuración a partir de 1939.

 

Las MEFO sirvieron así para poner en funcionamiento la economía alemana evitando los efectos inflacionarios de una gran inyección de dinero para financiar el aumento del gasto público, que creció fuertemente por los planes de obras públicas, infraestructura y rearme.[11]

 

De hecho, las letras MEFO se usaron principalmente para el financiamiento de la construcción de autopistas, la expansión de la red ferroviaria, la construcción de represas y el aumento de la producción industrial, que tenían un doble propósito, civil y militar.

 

El sistema de letras se convirtió de esta manera en una fuente renovable de financiamiento a corto plazo a través de la cual el gobierno podía pagar a las industrias en general y a las de armamento en particular.

 

Su condición de título de renta fija, por otra parte, hacía que no sólo sustituyeran el uso de dinero en efectivo sino que, a la vez, se convirtieran en inversiones financieras de corto plazo.

 

 

IDEAS MONETARIAS DE SCHACHT.

 

En su libro “Más Dinero, más Capital, más Trabajo” (1949) Schacht explica la esencia del replanteo monetario que conllevaba la emisión de las letras MEFO por él creadas pero que eran, en realidad, una variante específica de la idea general de las Letras de Trabajo – o letras para el fomento del Trabajo – para financiar obras públicas que se encaró desde el gobierno alemán en la década de 1930.[12]

 

Para entender el sentido y funcionamiento de estas letras hay que tener presente algunos conceptos fundamentales desarrollados por Schacht.

 

Schacht partía de la base que no toda emisión monetaria tiene efectos inflacionarios y que el aumento de capital puede ser realizado mediante la creación de dinero.

 

Explicaba que normalmente se confunden los conceptos de Dinero y Capital cuando son dos cosas diferentes, si bien el Dinero puede convertirse en Capital como forma de financiamiento de la Inversión.

 

La diferencia reside en que el Dinero es un medio de cambio mientras que el Capital está constituido por bienes reales de producción, materias primas, herramientas, maquinarias e instalaciones.

 

En la Economía Capitalista el Dinero se transforma en Capital y así la acumulación de Capital es acumulación de Dinero – Capital Financiero – entendido éste, a su vez, como moneda con respaldo en metálico (oro).

 

En cambio, Schacht pensaba en términos de Capital Físico o Productivo – Capital Económico – donde el valor del dinero no depende de su respaldo en metal sino de la proporción que guarde la cantidad de moneda con los bienes que se producen en la Economía y que están determinados, en última instancia, por la idea del valor-trabajo.

 

Si el dinero deja de tener entidad, como un fin en sí mismo, asimilado al concepto de capital, y se transforma en cambio en lo que es por su esencia, un medio de pago, recupera entonces su independencia de la Finanza y puede convertirse en un factor previo y determinante de  la Producción.

 

De allí la idea que la financiación de inversiones públicas con crédito bancario de corto plazo – letras de trabajo – no tendría efecto inflacionario porque un aumento de la circulación monetaria simultáneo con el aumento de la producción de bienes no provocaría desequilibrios con su impulso inicial si el mismo se daba en el marco de un rápido ajuste de la producción a la base monetaria.

 

El enfoque económico tradicional sostenía la secuencia Trabajo-Capital-Dinero, es decir, que el Trabajo produce Capital y el Capital produce Dinero.

 

Schacht propuso, en cambio, que la creación de Dinero puede convertirse en Capital y que ello redundará en Trabajo, según el destino cualitativo de la inversión, es decir, si los fondos de ese dinero van orientados a la Producción.

 

Dicho con otras palabras: creando Dinero se pueden financiar inversiones de Capital y como resultado de estas inversiones se genera Empleo o Trabajo.

 

Sostenía, por ende, que un aumento de la circulación monetaria no tiene efectos inflacionarios si ese incremento se produce simultáneamente con el aumento en la producción y circulación de bienes, al garantizar que los medios de pago que se ponían en movimiento correspondían al financiamiento de los bienes de producción que eran su correlato.

 

Por eso decía que para que exista estabilidad monetaria el dinero circulante debe guardar una relación proporcionada con la cantidad de bienes y servicios producidos en un país.

 

Pero ocurre que, frente a ese planteo, las modernas técnicas de suministro de Capital que hacen posible tal incremento de la producción – ya sea en forma de ahorro, crédito o participación – usualmente se realizan por vía del Dinero.

 

Este hecho constituye el fundamento básico de la banca moderna dado que la acumulación de capital se produce casi siempre en forma de dinero.

 

Y este dinero da lugar al préstamo o mutuo con interés, que se potencia a través del multiplicador bancario (derivado del sistema de reserva fraccionaria) y así se amplifica la disponibilidad de más dinero por vía del crédito.

 

De esta forma, en principio, todo fuerte aumento del crédito tiene también efectos inflacionarios al inyectar dinero en la Economía dado el desfase entre el momento de la emisión de dinero y el momento de la obtención de resultados en la producción, con el consiguiente peligro para la estabilidad monetaria de  tener inflación por vía del crédito.

 

Si esos fondos se canalizan a la actividad productiva, sin embargo, el aumento de la elaboración y circulación de bienes – según Schacht –  tenderá rápidamente a un nuevo equilibrio entre la masa monetaria y el volumen de la producción resultante de ese financiamiento; aunque ello no salva necesariamente el problema del desfase citado (la disponibilidad de grandes medios de pago antes de contar con el  resultado del aumento de la producción).

 

Sin complicar más la cosa aquí con el problema del costo financiero de las amortizaciones de capital y el pago de intereses en el caso de la Deuda Pública directa, que las letras evitaban.

 

La utilización transitoria de letras de muy corto plazo por parte del Estado – aunque renovables – obviaba así, a la vez, el problema de la emisión de moneda y el problema del aumento del crédito público.[13]

 

 

APLICACIÓN DEL ESQUEMA DE SCHACHT.

 

El desafío de implementar un sistema de esta naturaleza devenía así formulado aunque las cantidades emitidas de letras – como la impresión de dinero – siempre estuvieron limitadas de hecho para no generar inflación.

 

Las letras de trabajo se convirtieron entonces en un instrumento intermedio entre la emisión monetaria y la toma de Deuda Pública.

 

Cuando se planteó en Alemania (en 1933) la eliminación del desempleo masivo – provocado por la Gran Depresión y la crisis en el pago de las Reparaciones – se temió el efecto inflacionario de los planes de reactivación, ya sea por aumento de la cantidad de moneda como por aumento del volumen del crédito.

 

Pero esto se evitó implementando las nuevas ideas citadas sobre letras que circularan como cuasi-moneda o moneda paralela, no como dinero directo.

 

Tales ideas, por otra parte, ya habían tenido precedentes prácticos en administraciones anteriores al gobierno nazi, y fueron tipificadas genéricamente como “letras de  trabajo”, que fue el caso de las OFFA[14] y de las MEFO.

 

Lo que se logró así fue que, en tales circunstancias, el Reichsbank proveyera dinero nuevo a la economía alemana vía crédito amplio de corto plazo – a modo de circulante paralelo – y que ello no tuviera efectos inflacionarios porque la producción de bienes crecía rápidamente en proporción al aumento de la cantidad de moneda sin poner en circulación grandes sumas de dinero sino de letras.[15]

 

En su momento, para definir este método se usó la palabra “pre financiamiento” (vorfinanzierung), con lo que se lograba la inversión de la secuencia clásica capital-trabajo-dinero por la de dinero-capital-trabajo enunciada por Schacht.

 

Se trataba de una inversión del orden de los conceptos contrapuesta a la sucesión de los fenómenos según la teoría ortodoxa del capital, que planteaba la necesidad del dinero o del crédito – proveniente del ahorro monetario – como etapa previa y necesaria de la formación de capital, requisito éste para el desarrollo económico.

 

La nueva concepción del Crédito y la Moneda de Schacht buscaba con ello la movilización de factores inactivos por el paro sin producir inflación.

 

En síntesis:

 

Las Letras de Trabajo, como instrumentos indirectos de pago por parte del Estado, dieron respuesta a las necesidades de financiamiento de Obras Públicas y también del Rearme.

 

La clave residía en que las letras eran de circulación válida como moneda paralela – con valor cancelatorio en el sector privado – y a la vez eran descontables en el Reichsbank; pero esta segunda variante no se utilizaba en su totalidad, siendo así que sólo la mitad de las MEFO se presentaban al cobro.[16]

 

El hecho que fuesen aceptadas como instrumento de pago a la par (requisito elemental para que toda cuasi-moneda no sufra licuación contra su valor nominal) y que los tenedores tuviesen confianza en el descuento de las letras en caso de necesidad de convertirlas en efectivo (mientras obtenían una renta fija de los títulos) hizo que las letras de trabajo en general y las MEFO en particular deviniesen un eficaz mecanismo de pago con moneda alternativa sin efectos inflacionarios.[17]

 

De todo esto Schacht colegía dos cosas muy importantes:

 

  1. Que no todo aumento de dinero ni ampliación de crédito genera necesariamente efectos inflacionarios si ello se produce con breve desfase entre medios de pago o títulos de crédito a corto plazo y aumento de la producción.

 

  1. Que la simple garantía confiable del Banco Central de proveer dinero a la Economía en la medida necesaria – en este caso vía emisión de letras de trabajo descontables en bancos – permitía usar esos títulos para financiar proyectos públicos productivos y permitía instaurar la confianza en los circuitos de pago del Mercado.

 

Cualquiera sea el juicio de valor acerca de la Política Económica del Gobierno Nazi ello no afecta el valor específico de las experiencias positivas producidas bajo su administración de las finanzas públicas de Alemania.

 

 

CONCLUSIONES.

 

De todo lo dicho hasta aquí puede intentarse extraer algunas enseñanzas generales – a modo de conclusiones personales – en relación a las letras de trabajo en general y a las MEFO en particular sobre la base de las ideas de Schacht y la experiencia alemana de la década del ´30:

 

a)  En situaciones de emergencia y/o de necesidad económico-financiera es posible y conveniente utilizar letras de trabajo en sustitución de la emisión de moneda y de la expansión el crédito tradicional con el doble objeto de financiar inversiones públicas y evitar sus efectos inflacionarios.

 

b)  El uso de estas letras como instrumentos financieros de corto plazo forma parte de un esquema transitorio y no permanente a los fines reactivar la Economía y generar Empleo; y son títulos independientes del Crédito o Deuda Pública directa.

 

c)  La utilización de estos instrumentos es válida en la medida que se salvaguarde el valor de paridad con la moneda oficial: una cuasi-moneda o moneda paralela que sufra quita o licuación en su valor desvirtúa su naturaleza.

 

d)  Las Letras de Trabajo son, en lo básico, una herramienta de Política Económica Dirigida, no un papel bursátil de Mercado o de especulación financiera, porque son una forma de financiamiento del Estado de circuito cerrado, esto es, que circulan dentro de determinados segmentos de la economía que las utilizan (como puede ser el caso de la construcción y/o de la energía o la minería de un país).

 

e)  Las Letras pueden aplicarse indistintamente al financiamiento de inversiones civiles o militares pero, en uno u otro caso, su destino es financiar la inversión o la producción, no el gasto público ni el consumo privado.

 

f)  Las Letras de Trabajo – de las que las MEFO fueron un ejemplo operativo tipo – responden a una lógica del Dinero y del Crédito distinta de la filosofía monetaria predominante en el pensamiento económico actual.

 

g)  Uno de los grandes aportes de las ideas de Schacht y su aplicación vía Letras MEFO es el despegue de la teoría del Ahorro como requisito previo para el financiamiento de la Inversión.

 

h)  Las letras usadas como moneda paralela y descontables en bancos atenuaban el aumento de la base monetaria y derivaban el aumento de la velocidad de circulación a un instrumento paralelo al dinero oficial.

 

i)  Los programas de Obras Públicas dirigidos por el Estado bajo financiamiento con letras que funcionaban como cuasi-moneda o dinero paralelo fueron una experiencia operativa precursora y práctica de la Política Económica que se desarrolló en gran escala durante la Alemania Nazi.

 

El economista norteamericano John Kenneth Galbraith observaba acertadamente que mientras Keynes escribía su famoso tratado sobre la Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero (1936) planteando sus recomendaciones sobre el rol del Estado en la realización de obras públicas para la reactivación económica y contra el paro, hacía dos años que el gobierno nazi ya estaba aplicando ese tipo de  políticas.-

 

 

Lic. Héctor L. GIULIANO

Buenos Aires, 6.1.2014

 

Archivo: GIULIANO 2014 01 06 SCHACHT MEFO

 




 

NOTAS:

 

 

[1] Fritz Reinhardt era diputado por el Partido Nazi (NSDAP) electo en 1930 y estaba a cargo de los temas financieros. En Abril de 1933, siendo Gruppenführer de las SA (Jefe de Grupo de las Tropas de Asalto) fue nombrado por Hitler Secretario del Ministro de Finanzas conde Schwerin von Krosigk. Participó en el diseño e implementación de los planes de empleo, que fueron en realidad más de uno pero tomaron su nombre en forma genérica o colectiva.

 

Estos planes contemplaban principalmente la realización en gran escala de obras públicas, la modernización de la Industria y el Rearme Militar.

 

[2] El Tratado de Versalles de 1919 impuso Reparaciones de Guerra por montos impagables a la Alemania derrotada en la Primera Guerra Mundial que no pudieron ser cubiertas y provocaron la hiperinflación de comienzos de la década de 1920 y la Crisis de Deuda de 1923.

 

Dada la imposibilidad de atender el pago de estas reparaciones con recursos normales del Estado los sucesivos gobiernos alemanes, bajo fuerte presión aliada, tuvieron que apelar a préstamos externos para el refinanciamiento permanente de tales gastos, dándose incluso la paradoja que Alemania recibiera  préstamos por mayor importe que los pagos de reparaciones que efectuara: en el período 1924-1931 el país pagó 11.100 MM pero al mismo tiempo aumentó su deuda externa con nuevos créditos por 18.000 MM.

 

Este proceso de re-endeudamiento o pago con nuevas deudas se institucionaliza con el empréstito norteamericano Dawes de 1924 y su continuación con el Plan Young de 1929.

 

[3] Como consecuencia de la crisis por las Reparaciones se desató en Alemania el proceso inflacionario que terminó en la crisis de Noviembre de 1923, durante la cual se llegó a un estado de virtual extinción del valor del dinero.

 

A raíz de ello los Aliados intervienen el banco central alemán: fuerzan primero la Ley de Agosto de 1922 que quita el control del Gobierno sobre el Reichsbank y luego imponen directamente la Ley de Autonomía de Agosto de 1924, que separa el banco de la estructura del Estado.

 

Se procede entonces a la internacionalización del banco: la mitad de los directores – 7 sobre 14 miembros – pasa a ser extranjera (Reino Unido, Francia, Italia, EEUU, Bélgica, Holanda y Suiza) y se establece taxativamente la prohibición de que el Reichsbank asista financieramente al Gobierno.

 

[4] Estatutariamente el Reichsbank tenía un tope de préstamos al Gobierno de sólo 100 MM.

 

[5] El Desarme había sido impuesto a Alemania por el Tratado de Versalles junto con el pago de las Reparaciones de Guerra, que se interrumpieron por la crisis interna de 1923.

 

Los pagos de estas reparaciones a los Aliados se volvieron a cortar con la Crisis Mundial que estalla en Wall Street en Octubre de 1929 y cuyos efectos se extienden a todo el mundo.

 

En Alemania la crisis y depresión derivó en la suspensión de pagos del Plan Young de 1929 (continuación del Plan Dawes de 1924), la Moratoria Hoover de 1931 y el Acuerdo de Lausana de 1932,  que dejaron los pagos en suspenso sine die (sin plazo).

 

Cuando adviene el gobierno nacional-socialista, a principios de 1933, Hitler plantea directamente la liberación de Alemania de los condicionamientos internacionales de Versalles,  desarrolla los planes de crecimiento económico acelerado – fundamentalmente a través de programas de obras públicas – y pone en marcha el Rearme, que el tratado prohibía.

 

Uno de los principales argumentos de Hitler para denunciar el Tratado de Versalles – aparte de la reacción contra la servidumbre impuesta en materia de reparaciones y sus condicionamientos económicos – fue el incumplimiento del mismo por parte de las potencias aliadas ya que el convenio firmado establecía que todos los países y no solamente Alemania procediesen a desarmarse.

 

[6] En plena Crisis del ´30 el Parlamento Alemán (Reichstag) votó la Ley de Plenos Poderes o Ley Habilitante de Marzo de 1933, que facultaba a Hitler Canciller, por razones políticas y económicas, a gobernar por medio de decretos-leyes, sin participación del congreso.

 

Fue con este marco legal que se tomaron las medidas de emergencia económica y financiera entre las cuales se incluyó la emisión de  las Letras MEFO y otras Letras de Trabajo.

 

[7] GmbH identifica en alemán la sigla de Sociedad de Responsabilidad Limitada (SRL).

 

[8] En realidad, la denominación exacta no era Marco (M) sino Reichsmark (RM).

 

[9] Hacia fines de 1938 Schacht se opuso a la continuidad de las MEFO, que habían sido creación suya pero a las que consideraba una herramienta de financiamiento transitoria, y propuso a Hitler la cancelación del esquema.

 

La preocupación de Schacht giraba entonces acerca del gran aumento del Gasto Público y el problema paralelo específico de la financiación del presupuesto militar creciente en la medida que aumentaban las tensiones internacionales que luego desembocarían en la Guerra en Setiembre de 1939.

 

Schacht temía los efectos de la inflación reprimida y se oponía también a la concesión de créditos al gobierno por parte del Reichsbank (re-estatizado por Hitler); y desconfiaba de los efectos inflacionarios del aumento de los gastos del Estado, con las erogaciones militares a la cabeza.

 

El detonante que llevó a su renuncia hacia fines de 1937 fue su creciente enfrentamiento con el mariscal Göring, vicecanciller del Reich, vinculado a los grandes empresarios alemanes de la Industria Pesada y director del Plan Cuadrienal 1936-1940, que aumentó todavía más la intervención del Estado en la Economía, encaró nuevos programas de obras públicas, aceleró el gasto militar y desarrolló más aún los planes de Autarquía Económica.

 

Este choque derivó en la dimisión de Schacht, primero como Ministro de Economía en Noviembre de 1937 y luego como director del Reichsbank en 1939, perdiendo toda influencia en el gobierno hasta el fin de la guerra.

 

Schacht pertenecía a una familia aristocrática del Norte de Alemania, no era nazi, era masón y estaba ligado al mundo de la Alta Finanza. Fue absuelto por el Tribunal de Nuremberg en 1946.

 

[10] En términos de la Ley de Gresham las MEFO devinieron así una suerte de “moneda mala” que se utilizaba preservando la “buena” que era el Reichsmark o marco común, pero sin hacerlo en un clima de desvalorización monetaria.

 

[11] Se ha discutido mucho – sobre todo durante el Proceso de Núremberg – acerca del objetivo militar de las letras MEFO.

 

Las letras fueron, efectivamente, usadas en gran escala para financiar los gastos del Rearme pero ése no fue su destino exclusivo.

 

Según Schwerin von Krosigk – Ministro de Finanzas del Reich – los gastos militares de Alemania desde 1934 al estallido de la II Guerra Mundial (31.8.1939), que abarcaban las necesidades de todas las Fuerzas Armadas (Wehrmacht) y los gastos de armamento, fueron de  unos 60.000 MM, casi el 60 % del Gasto Público Total (101.500 MM).

 

Los ingresos por Impuestos sumaron durante ese mismo período 62.200 MM, cubriendo así los gastos civiles (41.500 MM) y parte de los gastos militares (unos 20.000 MM).

 

Otra tercera parte de estos gastos  (20.000 MM) fueron financiados con diversos ingresos, provenientes de los ferrocarriles alemanes, el correo, el Banco Central (Reichsbank) y también, durante los primeros años, por créditos a corto plazo.

 

Para este último tramo se utilizaron las LC MEFO.

 

Según Schacht, durante 1934-1937 fueron emitidas LC Mefo por 12.000 MM: 2.140 millones en 1934, 2.720 en 1935, 4.450 en 1936 y 2.690 en 1937.

 

Las LC Mefo fueron suspendidas a partir del 1.4.1938. La financiación del Rearme pasó a ser sostenida entonces en su mayoría con ingresos ordinarios y con emisión de empréstitos para gastos extraordinarios. De modo que cuando estalló la guerra ya no fue necesario ningún nuevo cambio de técnica de financiamiento.

 

Schacht, considerado comúnmente como “el mago de las finanzas” de Hitler, había reunido un poder extraordinario en su doble condición de Ministro de Economía y presidente del Banco Central.

 

Hasta 1937 – bajo Schacht – se mantuvo formalmente la independencia del Reichsbank pero el avance del gobierno Hitler sobre la conducción de la entidad y el manejo cada vez más directo de sus disponibilidades de fondos llevó a la Ley Bancaria del Reich del 15.6.1939, que eliminó las limitaciones del banco para dar créditos al Ejecutivo en papel moneda.

 

Ya la Ley alemana del 10.2.1937 había devuelto al control directo formal del Estado el manejo del Reichsbank: el directorio de la institución – que había sido reducido de 14 a 10 miembros – pasó a ser conformado íntegramente por funcionarios alemanes, no extranjeros, y el banco fue virtualmente adscripto al Ministerio de Economía bajo la dirección de Walther Funk, sucesor de Schacht.

 

Luego, la mayoría del Gasto Público de Alemania durante la II Guerra (55 %) se financió con empréstitos.

 

[12] Las Letras de Trabajo (LC) fueron creadas en el Otoño 1932 por Dr. Luther, presidente del Reichsbank, para financiación de proyectos del Estado. Formalmente eran LC Comerciales pero en esencia devinieron luego LC Financieras.

 

[13] El problema de la Deuda Pública durante el Tercer Reich no es motivo de análisis en el presente trabajo pero cabe observar que la deuda interna del Estado tuvo una evolución creciente aunque controlada durante la década del ´30 si bien luego se disparó a niveles mucho más altos durante la Guerra.

 

[14] Las letras OFFA fueron creadas en 1932, bajo el gobierno Brüning, durante la gestión del Dr. Hans Luther al frente del Reichsbank.

 

Eran letras para la creación de trabajo y se aplicaban al financiamiento de Obras Públicas.

 

Las OFFA eran emitidas por la Deutsche Gesellschaft für öffentliche Arbeiten AG (Sociedad alemana para los trabajos públicos SA), creada en Agosto de 1930, y descontadas por el Reichsbank.

 

No fue el único caso de empresas de este tipo creadas para garantizar proyectos del Estado.

 

Como en el caso de las MEFO – que se basaron en el mismo esquema – las OFFA sirvieron para la reactivación económica vía emprendimientos públicos y podían ser descontadas en bancos.

 

Se pusieron en circulación unos 1.260 MM de bonos OFFA: eran títulos a tres meses de plazo pero renovables hasta 5 años, lo mismo que las MEFO.

 

Como implicaban una expansión de la oferta monetaria la utilización de las OFFA se manejó en una escala reducida para evitar sus efectos inflacionarios.

 

El Dr. Luther era, en este sentido, mucho más restrictivo y temeroso del resurgimiento de la inflación en Alemania que el propio Schacht.

 

Los breves gobiernos siguientes de von Papen y von Schleicher (1932), particularmente este último, expandieron el esquema de las letras OFFA para otros proyectos públicos.

 

Con el advenimiento de Hitler y la gestión Schacht este esquema de financiamiento vía letras de trabajo fue mantenido y además se incorporó el sistema específico de las letras MEFO, que fueron extendidas a la financiación del Rearme.

 

[15] En la nota número 11 ya se ha hecho referencia a la controversia sobre el destino y monto relativo de las letras MEFO.

 

[16] Como fuera explicado, en toda la vida útil de las letras MEFO no se presentaron al descuento en el Reichsbank la totalidad sino la mitad de las mismas (6.000 sobre 12.000 MM).

 

[17] Cabe agregar aquí – aunque este tema no va a ser desarrollado en el presente trabajo – un detalle no menor: mientras se utilizaban las letras de trabajo como medio de pago la economía alemana estaba sujeta a estrictos controles de precios y salarios, así como a una racionalización extrema de divisas y un correlativo programa de sustitución de importaciones, en el marco del llamado Nuevo Plan, diseñado también por el Dr. Schacht.

 

Estas políticas simultáneas tenían, cada una de ellas, la suficiente importancia específica o entidad propia dentro del contexto en que se utilizaban las Letras de Trabajo, cuyo resultado positivo no fue aislado sino también consecuencia de la eficacia de ese conjunto de medidas dentro del cual operó tal mecanismo de financiamiento cuasi-fiscal.

 

Es importante tener en cuenta esta observación porque deviene muy dudoso que esquemas de este tipo puedan reeditarse hoy en otros países y den los resultados positivos que dieron en la Alemania de la década del ´30 sin contar con la eficacia paralela de esas políticas conexas íntimamente coordinadas entre sí, de los fuertes controles del Estado – especialmente en materia de precios y salarios – y del contexto de una Economía Dirigida.

 

Publicado el 6 de enero, 2014 En la categoría Deuda Externa

Diseño web por SiteFun