Internacionales

EEUU bate tambores de guerra contra Irán y Venezuela

17/3/2015

¿Inició el pasado 9 de marzo Estados Unidos una cuenta regresiva hacia la guerra en Medio Oriente y en Latinoamérica. ¿Existe alguna relación entre la agresión estadounidense contra Venezuela y la amenaza abierta de ataque militar unilateral de Israel contra Irán?

 

Venezuela

La opinión pública mundial y latinoamericana se vio sorprendida el pasado 9 de marzo cuando Estados Unidos anunció que la República Bolivariana de Venezuela gobernada por el presidente Nicolás Maduro representa una “amenaza para la Seguridad Nacional de los Estados Unidos” motivando al presidente Barack Obama a declarar un“estado de emergencia nacional” en su país.

Rápidamente,gran parte de los países latinoamericanos manifestaron su solidaridad con Venezuela, pero tamaño anuncio del coloso del norte respecto de su vecino sudamericano no debe evaluarse como un mero acto aislado de la política exterior tradicionalmente intervencionistas hacia sus vecinos del sur, que esta vez tiene como blanco a Venezuela.

Entrevemos metas más amplias que se dirigen no sólo contra toda Latino América a la que EEUU parece creer lista para recibir una dosis de “primavera latinoamericana”, sino también hacia un (re)posicionamiento en Medio Oriente

En este mundo globalizado, resulta necesario ampliar nuestra visión y ajustar el foco geopolítico para poder mejor comprender lo realmente está ocurriendo, y lo que está aparentemente exagerada medida de EEUU contra Venezuela podría estar presagiando para un futuro muy cercano medido en apenas meses, sino semanas.

 

Estados Unidos e Israel, o… ¿Israel y Estados Unidos?

Un repaso sobre la secuencia de una serie de eventos podrá ayudarnos a entender lo que se estaría jugando. El anuncio estadounidense de la supuesta “amenaza” representada por Venezuela – que interpretamos como una medida previa a la imposición de “sanciones” al estilo de las dirigidas contra Irán, Siria y Rusia – tuvo lugar un día antes de producirse el tan esperado discurso del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu ante ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos,el martes 10 de marzo.

El objetivo explícito del mediático discurso del jefe de Estado israelí que tanto“molestó” al presidente Obama y a buena parte de los demócratas, fue explicar a los legisladores estadounidenses, a los norteamericanos, y a todo el mundo, que las negociaciones entabladas por Obama con Irán en torno a su plan nuclear “están equivocadas”. Netanyahu explicó muy suelto de cuerpo que las mismas “no sólo no cierran el camino de Irán hacia la bomba (atómica); sino que le abren el camino a Irán hacia bomba…”.

Parece que el primer ministro israelí conoce mucho mejor que el presidente norteamericano cuáles son las medidas de política exterior que más – o menos – le convienen a EEUU…

No es todos los días que el jefe de Estado de una potencia militar extranjera es invitado al Congreso de EEUU – violando las más elementales normas de la diplomacia, protocolo y buenas costumbres en las relaciones entre los Estados – para que le explique a los legisladores que su propio presidente está equivocado.

Ello hizo surgir por enésima vez dentro y fuera de Estados Unidos una pregunta de enorme trascendencia geopolítica no sólo para ese país sino – considerando que EEUU es la única superpotencia global – para todo el mundo: en el marco de la tan mentada “relación especial” que existe entre Estados Unidos y el Estado de Israel, cuál de los dos tiene la última palabra en ciertos temas clave, ¿Estados Unidos o el Estado de Israel?

Tras el discurso de Netanyahu en Washington ante las orgásmicas ovaciones de pie por parte de todos los diputados y senadores republicanos – cuya pasión, lealtad y emoción se extendieron mucho más allá de lo que debiera marcar la prudencia y auto-estima – pareciera que esa pregunta ha quedado, una vez más,elocuentemente contestada.

Los lineamientos esenciales de la política exterior de los EEUU claramente son controlados por Israel. O, para ser más precisos, los aspectos esenciales de la política exterior de los EEUU son controlados a través de la enorme presión ejercida por una nutrida red de decenas – sino cientos – de poderosísimas instituciones pro-sionistas que operan coordinada y mancomunadamente en pos de objeticos mundiales en común.

Entre ellas, hallamos a AIPAC (American Israeli Public Affairs Committee – Comité Estadounidense-Israelí de Asuntos Públicos, donde la semana pasada Netanyahu hizo su primer discurso al llegar a EEUU), el Comité Judío Estadounidense (American Jewish Committee), el Congreso Mundial Judío, la Liga Anti-Difamación, la Comisión Trilateral, el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) y literalmente docenas de sus contrapartes en prácticamente todos los países de Occidente.

Ocurre también que este martes 17 de marzo habrá elecciones a primer ministro en Israel.

Sabido es que si el gobernante Partido Likud de Benjamin Netanyahu gana esas elecciones, una nueva guerra generalizada en Medio Oriente puede estar peligrosamente cerca.

Sabido es que si se produce el reiteradamente anunciado (¡desde 2006!) ataque militar unilateral por parte de Israel contra las instalaciones nucleares iraníes, ese ataque tendrá una respuesta militar inmediata y fulminante por parte de Irán de efectos devastadores para Israel.

Sabido es que cuando ello ocurra, las cámaras de CNN, BBC, FoxNews,DW y demás multimedios globales occidentales alineados con el sionismo se encargarán de mostrar desgarradoras escenas de muerte y destrucción dentro de Israel, que generarán poderosísimas corrientes de solidaridad, simpatía y apoyo a favor de “la pequeña Israel”. Entre otros, esto tendrá el efecto de arrastrar a la opinión pública norteamericana y la de sus aliados,a favor de intervenir militarmente a favor de Israel, le guste o no a la Casa Blanca.

Entiéndase: por encima de la Casa Blanca, del 10 Downing Street, del Paláis de Elysee y de las demás sedes de gobierno de la Unión Europea y de la alianza anglosajona, existe un poder privado mucho más fuerte, vasto, abarcador y con capacidad de planificación a muy largo plazo.

 

Preparados… listos… ¡Ya!

En previsión de verse involucrado en una nueva mega-guerra en Medio Oriente que ocasionará todo tipo de trastornos a Estados Unidos y sus aliados, especialmente disrupciones en el vital suministro de petróleo proveniente de la zona del Golfo Pérsico cuyo estratégico Estrecho de Ormuz es controlado por Irán, resulta predecible que Estados Unidos dirija en forma “preventiva” su mirada hacia otras fuentes de petróleo, más cercanas a casa. Hacia Venezuela, por ejemplo…

De manera que declarar a Venezuela como una “amenaza a su seguridad interna” (!) le “abre el camino”, como diría Bibi Netanyahu, a un gran operativo de guerra psicológica dirigida contra el gobierno venezolano de Maduro y tiene dos claros objetivos.

En primer término, presionar a Venezuela para que siga entregando el millón de barriles de petróleo diarios que hasta ahora fluyen desde Venezuela.

En segundo término, en caso que las cosas se pongan muy feas y Venezuela se solidarice con Irán y otras naciones musulmanaslo que pudiera derivar en una suspensión de la provisión de su petróleo a Estados Unidos, entoncesEEUU – siempre“en defensa de su amenazada seguridad nacional” – se considerará “justificada”de dar el zarpazo a través de una intervención militar en Venezuela.

Por supuesto que, ante el mundo, ello lo haría en nombre de la “democracia”, los “derechos humanos” y la “libertad”;pero tendrá los mismos efectos devastadores para Venezuela que similares operativos “democráticos” y “libertadores” impulsados por EEUU y sus aliados tuvieron en Irak, Libia, Siria, Afganistán y otras naciones.

Encima, debemos dar por descontado que enquistados dentro de Venezuela – como en todos los países latinoamericanos –existen agazapados grupos facciosos, mafiosos, traidores, narcos y criminales siempre prestos a alinearse con Estados Unidos en contra de su pueblo y el gobierno legítimo del presidente Maduro.   Igual que como vimos con los “luchadores por la libertad” en Libia en 2011 y en Siria en 2012/13; hoy mutados en “ISIS / Estado Islámico”, monstruoso “Frankenstein” creado por EEUU y sus aliados, según la descripción del General Wesley Clark de EEUU.

Si por ventura Netanyahu no ganara las elecciones y en su lugar lo hiciera el partido laborista del Sr. Herzog y su aliada Tzipi Livni, ello quizás de al mundo una tregua en esta guerra anunciada, pero no significa que el mundo pueda respirar en paz.

El laborismo israelí claramente representa una visión más moderada y no fundamentalista del sionismo, pero igual identifica a Irán como su principal enemigo en la región.

Hay que comprender que en la Israel de Rothschild, la izquierda y la derecha no representan tanto visiones y proyectos de gobierno diferentes ni antagónicos, sino más bien son dos caras de una misma moneda.

Al igual que los republicanos y los demócratas en EEUU, ambos sostienen y promueven guerras imperialistas en Medio Oriente y otras partes del mundo, aunque lo hagan con distintos estilos. George W Bush, Dick Cheney y Condoleeza Rice guerreaban en nombre del “destino manifiesto” cuasi-religioso propio de fanáticos fundamentalistas de ultra-derecha, mientras que Barack Obama, John Kerry y Hilary Clinton lo hacen según preceptos ideológicos de “democracia”, “derechos humanos” y “libertad”.  

Dos caminos, con distintos niveles de hipocresía,que tienen una única meta que para los países víctima sólo termina en sangre, destrucción y muerte.

Cuando las bombas y los drones llueven destrucción sobre los pueblos del mundo, poco importa saber si el botón lo apretó un presidente demócrata o uno republicano; un primer ministro del Likud o uno laborista.

De manera que la lectura que hacemos sobre las “tensiones” que repentinamente surgen en torno a Venezuela conforman, entre otras cosas, parte de los preparativos logísticos para una inminente guerra generalizada en Medio Oriente cuyo blanco primario es Irán.  

Esa agresión injustificada contra Irán también permite entrever otro plan vasto dirigido contra nuestra región: la intensificación de una “primavera latinoamericana” de la que venimos alertando desde hace ya varios años.

Hoy, Venezuela es el primer blanco. Tristemente, el segundo blanco lo representa mi país, Argentina, especialmente luego del asesinato del fiscal en la voladura de la sede de la AMIA/DAIA en Buenos Aires, Alberto Nisman a mediados de enero. Operando desde 2004 como agente israelí enquistado en el gobierno argentino, existen poderosos indicios de que Nisman debió ser eliminado por los suyos al no lograr evidencia sobre una supuesta “pista iraní” en torno a aquél atentado de julio 1994. Si Nisman hubiera declarado públicamente ante el Congreso Argentino el 19 de enero según estaba previsto, ello hubiera representado el inicio del fin de esa falsa “pista iraní”; mas ese es un capítulo aparte dentro de esta peligrosa historia.

 

Primera Guerra Global

Volvamos a Irán: si Israel ataca a Irán, Irán responderá a sangre y fuego. Luego, EEUU intervendrá apoyando a “la pequeña Israel”, como hace siempre. Israel sabe muy bien que el control que ejerce sobre Estados Unidos es tan completo que podrá seguir actuando como el proverbial niño malcriado y caprichoso que se la pasa insultando y buscando pleitos con todo el mundo, lanzando el grito aterrador de: “¡haz lo que te ordeno; sino le digo a mi hermano mayor!”.

Lo que ocurre es que detrás de Irán está Rusia cuyos líderes son plenamente conscientes que su país es percibido como el mayor escollo para el sueño mesiánico de imponer un Gobierno Mundial – ya no de hecho como hoy sino de derecho -en pos de lo cual vienen batallando sordamente el Entente Rockefeller-Rothschild desde hace muchas generaciones.

Luego de ver lo que Occidente es capaz de hacer y arriesgar en Ucrania, Rusia bien comprende que de manera alguna puede ceder ante las potencias occidentales. No lo puede hacer en Siria, no lo puede hacer en Ucrania,y mucho menos podrá hacerlo en Irán.

¿Una guerra entre Israel apoyada por EEUU y sus aliados, contra Irán respaldada por Rusia? Ello equivaldría ni más ni menos a lo que llamamos una “Primera Guerra Global”. Sus consecuencias son casi impredecibles.

Decimos “guerra global” y no mundial, pues si el siglo XX fue el de las “guerras mundiales” entre Estados Nacionales Soberanos, en este complejo siglo XXI sin embargo los principales y más poderosos actores son entes difusos y en gran medida privados que se han entronizado por encima de los Estados nacionales los que en su mayoría han dejado de ser auténticamente soberanos.

Hoy la última palabra la tiene una red supranacional de poderosísimos bancos, empresas multinacionales, lobbies, ONGs, multimedios manipuladores de opinión pública,todos operando mancomunadamente en pos de objetivos alejados del interés de los pueblos, dentro de una intricada red de poder, presión y choque.

Alerta roja, entonces, para Venezuela, Irán, Latinoamérica y Medio Oriente…

Los tambores de guerra se escuchan cada vez más fuerte.

 

 

Adrian Salbuchi (16 de enero de 2015)

­Adrian Salbuchi es analista político, autor, conductor del programa de televisión “Segunda República” por el Canal TLV1 de Argentina. Fundador del Proyecto Segunda República (PSR) – www.proyectosegundarepublica.com

Publicado el 17 de marzo, 2015 En la categoría Internacionales

Diseño web por SiteFun